El esplendor de los frutos del viaje

19,90

Ibn ‘Arabi

Lo que Ibn ‘Arabi llama espíritu no es nada absoluto y estático sino todo lo contrario: es tan sutil y variable como nuestra mente.

El espíritu ‘viaja’, y lo hace a modo de soplo vivificador o aliento, animando (dando el alma) a toda la creación: el espíritu es como un gran fuelle, sin ubicación ni forma. que alimenta los cuerpos y las mentes de todos los seres vivos y, por medio de ellos, todo el universo pensable y perceptible.

En este libro encontraremos como el autor no ayuda a comprender y viajar en nuestro camino hacia Allah.

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